En el panorama laboral actual, el modelo de trabajo híbrido se ha consolidado como una de las modalidades mayormente instaladas. Sin embargo, su implementación trajo un desafío significativo, el cómo medir y mantener la productividad de los equipos.
Esto significaría uno de los mayores desafíos que enfrentan los líderes de Recursos Humanos, quienes buscan soluciones efectivas sin recurrir a prácticas de «micromanagement» que puedan afectar la confianza y la autonomía de los trabajadores.
Mientras que las métricas de rendimiento tradicionales se basaban en la supervisión presencial y la noción de que el tiempo en la oficina equivale a productividad, el nuevo reto es medir el éxito por los resultados obtenidos, sin importar si el trabajo se realiza de forma remota o presencial.
Para abordar este desafío, los líderes están explorando un conjunto de métricas y herramientas diseñadas para evaluar el rendimiento de manera objetiva y centrada en el resultado:
- KPIs – Indicadores Clave de Rendimiento; estos KPIs claros y cuantificables son la base para medir el éxito; estos permiten incluir el número de proyectos completados, el cumplimiento de plazos, la satisfacción del cliente, o la calidad del trabajo entregado.
- Métricas de Colaboración, donde se pueda evaluar la efectividad de la colaboración a través de plataformas que puedan dar pistas sobre la productividad del equipo, permitiendo analizar la fluidez de la comunicación y la resolución de problemas en conjunto.
- Encuestas y Feedback Continuo, permitiendo recopilar la retroalimentación de los empleados de manera regular a través de encuestas anónimas o reuniones individuales. Esto ayuda a identificar obstáculos, entender las necesidades del equipo y ajustar las estrategias de trabajo.
- Software de Gestión de Proyectos: Existen distintas herramientas que permiten a los equipos visualizar el progreso de las tareas, asignar responsabilidades y tener una visión clara del estado de los proyectos. Esto fomenta la transparencia y reduce la necesidad de una supervisión constante.
- Fomentar la Autonomía y la Confianza; las empresas exitosas en el modelo híbrido se basan en la confianza. Otorgan a los empleados la autonomía para organizar su trabajo y se enfocan en los resultados finales, empoderando a los equipos para que se autogestionen.
- Capacitación de Líderes; se ha vuelto fundamental capacitar a los líderes para que dejen atrás un estilo de gestión basado en la supervisión y adopten un enfoque de «coaching». Esto implica ayudarlos a desarrollar habilidades para la comunicación, la delegación y la motivación de equipos a distancia.
Cabe destacar, que, aunque el teletrabajo no está desapareciendo, en la actualidad se está presenciando su redefinición.
Muchas empresas se encuentran retornando hacia un modelo diferente que implicaría volver a las oficinas, impulsando el regreso a la presencialidad, buscando fortalecer la colaboración y la cultura corporativa.